El Pueblo de Dios

 

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El testimonio de las escrituras, nos señalan que el Altísimo siempre a querido en su perfecta voluntad crear a un pueblo para si, el cual le adore, le sirva en santidad y obediencia, que proclame su palabra perfecta y sana, que no sirva ni le rinda culto a otros elohim falsos: “No tendrás elohim ajenos delante de mi” (Éxodo 20:3). Este pueblo debe ser distinto a todos los otros, debe ser reconocido por las otras naciones como el pueblo que adora y sirve al que Creo los cielos y la tierra, es decir, siempre ha sido la perfecta voluntad de él, tener un pueblo suyo. Le invito a ir mas afondo en este tema.

 

 

 

Desde la esclavitud le plació tomar a su Pueblo...

 

 

 

Las escrituras nos enseñan que la voluntad del más Alto, fue rescatar y obtener a un pueblo desde la esclavitud, para que estos le sirvieran y guardaran sus mandamientos. El Altísimo, había dicho mucho antes a su siervo Abraham, que el pueblo que nacería de su genealogía estaría en cautiverio 400 años y eso fue lo que sucedió, hasta que el Altísimo los libero por mano de su siervo Moisés. Veamos como él Altísimo saca a su pueblo Israel del cautiverio:

 

 

 

“Y os tomaré por mi pueblo y seré vuestro Elohim; y vosotros sabréis que yo soy YHWH vuestro Elohim, que os sacó de debajo de las tareas pesadas de Egipto” (Exodo 6:7)

 

 

 

“Entonces YHWH dijo a Moisés: Entra a la presencia de Faraón y dile: YHWH ha dicho así: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva” (Exodo 8:1)

 

 

 

“Entonces YHWH dijo a Moisés: Entra a la presencia de Faraón, y dile: YHWH, el Eohim de los hebreos, dice así: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva” (Exodo 9:1)

 

 

 

El Altísimo tomo a un pueblo desde la esclavitud de la mano opresora de un tirano llamado Faraón, para que estos fueran siervos por amor y obediencia, al que con mano poderosa los había rescatado. Lo mismo sucede hoy en día, con los hijos del Altísimo, los cuales han sido liberados por la gracia de nuestro Libertador y Redentor el Mesías Yeshua. Al igual que los Israelitas, que eran esclavos de Faraón en Egipto, nosotros éramos esclavos del pecado y reos de la muerte, mas ahora por la mano poderosa del Altísimo, somos hechos libres por medio del Redentor Yeshua. El testimonio de los primeros enviados nos dice lo siguiente:

 

 

 

“Yeshua les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado,  esclavo es del pecado” (Juan 8:34)

 

 

 

“Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba,  Padre!” (Rom 8:15)

 

 

 

“Así también nosotros, cuando éramos niños, estábamos en esclavitud bajo los rudimentos del mundo. Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Elohim envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos. Y por cuanto sois hijos, Elohim envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre! (Galatas 4:3-6)

 

 

 

“Con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz; el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas,  y trasladado al reino de su amado Hijo” (Colosenses 1:12-13)

 

 

 

¿Nota usted el inmenso parecido, entre lo que sucedió con los Israelitas y con lo que nos sucede ahora a nosotros, los que por medio de Yeshua hemos venido a ser pueblo del Altísimo? Recordemos además que la profecía bíblica nos dice lo siguiente:

 

 

 

“Profeta de en medio de ti, de tus hermanos, como yo, te levantará YHWH tu Elohim; a él oiréis; conforme a todo lo que pediste a YHWH tu Elohim en Horeb el día de la asamblea, diciendo: No vuelva yo a oír la voz de YHWH mi Elohim, ni vea yo más este gran fuego, para que no muera. Y YHWH me dijo: Han hablado bien en lo que han dicho. Profeta les levantaré de en medio de sus hermanos, como tú; y pondré mis palabras en su boca,  y él les hablará todo lo que yo le mandare. Mas a cualquiera que no oyere mis palabras que él hablare en mi nombre, yo le pediré cuenta” (Deu. 18:15-19)

 

 

 

“Porque Moisés dijo a los padres: El Señor vuestro Elohim os levantará profeta de entre vuestros hermanos, como a mí; a él oiréis en todas las cosas que os hable; y toda alma que no oiga a aquel profeta,  será desarraigada del pueblo” (Hechos 3:22-23)

 

 

 

Es decir ese profeta que el Altísimo había de levantar tal como Moisés, para que el pueblo lo oyera, era el mismo Mesías Yeshua. Note usted la gran implicancia que significaría dejar de oír a tal hombre enviado del Altísimo, pues el mismo dice que cualquiera que no le oyera, tendrá que dar cuenta y será desarraigado de su pueblo. O sea que, todos aquellos que han venido ahora en este tiempo a creer en el unigénito hijo del Altísimo, han venido a formar parte del verdadero pueblo del Soberano, pues como ya dijimos, los que no le oyeren han sido desechados y desarraigados del pueblo del Soberano. Pues; “En ningún otro hay salvación”. Tal como sucedió con Israel, los cuales necesitaron un libertador para ser rescatados de la mano de Faraón, así también nos relatan estos textos, pues desde la esclavitud del pecado, ahora somos hechos libres, para ser obedientes al Mesías Yeshua nuestro gran libertador, y hemos venido a ser esclavos de la justicia.

 

 

 

“¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia?” (Romanos 6:16)

 

 

 

Por lo tanto, el pueblo que tomo el Altísimo, vino a ser libres de la mano de Faraón y los que ahora han venido a ser llamados hijos de él, han sido también libertados del pecado y por ende libres de la muerte, mas esclavos de la justicia que se alcanza por la fe en la gracia de Yeshua para salvación y vida eterna.

 

 

 

Hijos de la promesa dada Abraham...

 

 

 

Si bien el primer pueblo del Altísimo fueron los Israelitas, ahora los gentiles, han venido a completar el pueblo del Altísimo, el cual él a tomado desde todas las naciones, de entre todos aquellos que creen en el Mesías Yeshua. Esto fue declarado por el mismo YHWH desde la antigüedad a su siervo Abraham. Pues le promete a su siervo que en él, serán benditas todas las naciones de la tierra. Veamos:

 

 

 

“Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra” (Genesis 12:3)

 

 

 

“Vosotros sois los hijos de los profetas, y del pacto que Elohim hizo con nuestros padres,  diciendo a Abraham: En tu simiente serán benditas todas las familias de la tierra” (Hechos 3:25)

 

 

 

“Sabed, por tanto, que los que son de fe, estos son hijos de Abraham. Y la Escritura,  previendo que Elohim había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la buena nueva a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones” (Galatas 3:7-8)

 

 

 

Por lo tanto, somos hijos de Abraham, por medio de la Fe en el Mesías Yeshua, pues la Ley o Torah que fue dada 430 años después al siervo Moisés, no invalida la promesa que en un principio recibió Abraham:

 

 

 

“Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente.  No dice: Y a las simientes,  como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es el Mesías” (Galatas 3:16)

 

 

 

¿Esto quiere decir entonces que existen dos asambleas? ¿O quiere decir que existen dos pueblos de YHWH, uno compuesto por gentiles y otros por Judíos Israelitas? La respuesta es No. Lo que realmente sucede es que el Soberano YHWH, le plació ahora en su hijo Yeshua unificar de una vez por todas al pueblo que él a decidido tomar de entre todas las naciones, por medio de la fe en su ungido e hijo único en su especie y origen, el Mesías Yeshua el gran Rey de Israel y gran libertador de aquellos que ponen su confianza en el y le oyen. Veamos que nos dicen las escrituras:

 

 

 

“Y cuando ellos callaron, Jacobo respondió diciendo: Varones hermanos,  oídme. Simón ha contado cómo Elohim visitó por primera vez a los gentiles,  para tomar de ellos pueblo para su nombre” (Hechos 15:13-14)

 

 

 

“Como también en Oseas dice: Llamaré pueblo mío al que no era mi pueblo, Y a la no amada, amada. Y en el lugar donde se les dijo: Vosotros no sois pueblo mío, Allí serán llamados hijos del Elohim viviente” (Romanos 9:25)

 

 

 

“Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer;  porque todos vosotros sois uno en el Mesías Yeshua” (Galatas 3:28)

 

 

 

 ¿Esto quiere decir que Israel a sido desechado por el Altísimo? ¡Por su puesto que no! Esto es justamente lo que se pregunta el Apóstol Shaul/Pablo y que con mucha sabiduría de alto el contesta. Veamos:

 

 

 

“Digo, pues: ¿Ha desechado Elohim a su pueblo? En ninguna manera.  Porque también yo soy israelita, de la descendencia de Abraham, de la tribu de Benjamín. No ha desechado Elohim a su pueblo, al cual desde antes conoció. ¿O no sabéis qué dice de Elías la Escritura, cómo invoca a Elohim contra Israel, diciendo: Señor, a tus profetas han dado muerte,  y tus altares han derribado; y sólo yo he quedado, y procuran matarme? Pero ¿qué le dice la divina respuesta? Me he reservado siete mil hombres, que no han doblado la rodilla delante de Baal. Así también aun en este tiempo ha quedado un remanente escogido por gracia. Y si por gracia,  ya no es por obras;  de otra manera la gracia ya no es gracia. Y si por obras, ya no es gracia;  de otra manera la obra ya no es obra. ¿Qué pues? Lo que buscaba Israel, no lo ha alcanzado; pero los escogidos sí lo han alcanzado, y los demás fueron endurecidos” (Romanos 11:1-7)

 

 

 

Es decir, los Israelitas nunca han sido rechazados por YHWH, todo lo contrario, pues Juan dice: “a los suyos vino mas los suyos no le recibieron”. Por lo tanto, no es YHWH quien les rechaza, sino que ellos mismos han decido abandonar al altísimo, pues cualquiera que rechazase al hijo también lo hace para con el Padre (1Juan 2:23). Ahora bien, ¿En que consiste entonces que Israel alcance salvación? ¡En que crean que Yeshua, es el hijo del Altísimo, para salvación, perdón de los pecados y vida eterna, de esa forma, estos que son parte del Pueblo del Soberano por herencia, no serán cortados de lo que en un principio recibieron. Sin embargo las escrituras dicen: “Todo Israel será salvo” ¿Pero como lo alcanzara? Como ya hemos dicho antes, solo creyendo en que Yeshua es el hijo de Elohim. Léase Romanos 11: 1-36

 

 

 

 ¿Como quiere YHWH que sea su pueblo?

 

 

 

Primero debemos saber que toda la escritura es inspirada por el Altísimo, y por lo tanto, el deseo que el Altísimo tuvo para con su pueblo Israel en un principio, es el mismo deseo que hoy tiene para con Iglesia y pueblo, la cual es la reunión de todos aquellos que por gracia forman parte de esta gran familia del Todopoderoso. Es decir, que todo lo que en un principio el Soberano solicito de su pueblo Israel en la Torah, también hoy en medio de la gracia el nos solicita cumplir, para de esa forma ser modelos de ese pueblo que YHWH siempre a querido. Veamos: El Altísimo quiere a un pueblo que no tenga elohim ajenos delante de él, sin embargo en el cristianismo oficializado por Roma, se nos enseña una doctrina politeísta, la torah dice lo contrario.

 

 

 

“No tendrás dioses ajenos delante de mi” (Éxodo 20:3)

 

 

 

El Altísimo quiere a un pueblo para si, que entienda que solo él es su adoración y que solo a él se le ame con todas las fuerzas, el alma, la mente y el corazón:

 

 

 

“Oye,  Israel: YHWH nuestro Elohim, YHWH UNO ES. Y amarás a YHWH tu Elohim de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas” (Deuteronomio 6:4-5)

 

 

 

Ese mismo deseo y anhelo es expresado por el Mesías Yeshua, en su ministerio:

 

 

 

“Acercándose uno de los escribas, que los había oído disputar, y sabía que les había respondido bien, le preguntó: ¿Cuál es el primer mandamiento de todos? Yeshua le respondió: El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Elohim, el Señor uno es” (Marco 12:28-29)

 

 

 

El Altísimo quiere a un pueblo único y especial, que le sirva en santidad:

 

 

 

“Harás además una lámina de oro fino, y grabarás en ella como grabadura de sello, SANTIDAD A YHWH” (Exodo 28:36)

 

 

 

“Porque eres pueblo santo a YHWH tu Elohim, y YHWH te ha escogido para que le seas un pueblo único de entre todos los pueblos que están sobre la tierra” (Deuteronomio 14:2)

 

 

 

“Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra. Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y gente santa. Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel” (Exodo 19:5-6)

 

 

 

Comparemos este anhelo y deseo que tiene en el principio el Soberano y que ahora, a pasado ser una realidad en nosotros su pueblo definitivo que a creído en que Yeshua es el hijo y salvador del Altísimo, veamos como es que coincide la voluntad antigua del mas alto, con las palabras de los primeros enviados:

 

 

 

“Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Elohim, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable; vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Elohim; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia” (1Pedro 2:9-10)

 

 

 

¿Lo nota usted? En el comienzo el Soberano había dispuesto de su pueblo Israel para hacerse de un nación santa, especial y un reino de sacerdotes, y ahora, en la consumación de los tiempos ha venido a ser ese deseo una total realidad, pues el Apóstol Kefas/Pedro dice: “vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Elohim” ¿Hermoso no es cierto? Tal como YHWH quiso un reino de sacerdotes, así también ese deseo se hará una realidad con su pueblo, el cual junto al Mesías gobernara y reinaran sobre las naciones durante mil años:

 

 

 

“Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Yeshua y por la palabra de Elohim, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con el Mesias mil años” (Apocalipsis 20:4)

 

 

 

La voluntad del mas alto siempre a sido tener a hijos que le amen y le sirvan en “santidad”, por cierto palabra muy manoseada, pues servirle a él en santidad es un todo, pues involucra desde lo mas importante en el Reino del Altísimo, tal como; “no tendrás dioses ajenos delante de mi” o, “EL SEÑOR TU ELOHIM UNO ES” Como hasta en la forma y manera en la que vivimos.

 

 

 

“Sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos,  porque yo soy santo” (1Pedro 1:15-16)

 

 

 

“Así que,  amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Elohim” (2Co 7:1)

 

 

 

Las escrituras además nos señalan que el Altísimo se ha creado un pueblo para sí, celoso de buenas obras, este es el testimonio del Mesías en relación a la correcta transmisión de las buenas noticias, pues el dice lo siguiente:

 

 

 

“Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud,  sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que están los cielos” (Mateo 5:14-16)

 

 

 

Es lo que por ultimo, es expresado por el Apóstol Shaul/Pablo, en las siguientes palabras:

 

 

 

“Quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras” (Tito 2:14)

 

 

 

Cuando el Altísimo demanda un pueblo santo, también se esta refiriendo a que este, huya de las falsas religiones y de las falsas doctrinas, pues aquello, también tiene que ver con la santidad. La búsqueda sincera en las escrituras de todo hijo del Altísimo, sobre la verdad del evangelio, demuestra el anhelo de la santidad que debe estar en todo siervo del Señor. Esa es la ordenanza que él no entrega en libro de revelaciones, que huyamos de las creencias que son un atentado a la verdad del evangelio y que constituyen fornicación y adulterio espiritual, sobre todo en lo que se refiere a tener otros dioses ajenos delante del Soberano. Veamos que nos dice:

 

 

 

“Después de esto vi a otro ángel descender del cielo con gran poder;  y la tierra fue alumbrada con su gloria. Y clamó con voz potente, diciendo: Ha caído, ha caído la gran Babilonia, y se ha hecho habitación de demonios y guarida de todo espíritu inmundo, y albergue de toda ave inmunda y aborrecible. Porque todas las naciones han bebido del vino del furor de su fornicación; y los reyes de la tierra han fornicado con ella, y los mercaderes de la tierra se han enriquecido de la potencia de sus deleites. Y oí otra voz del cielo, que decía: Salid de ella, pueblo mío,  para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas” (Apocalipsis 18:1-4)

 

 

 

El pueblo de Yahweh es un pueblo que a sido tomado desde la esclavitud, claro es el ejemplo que el soberano nos a querido dejar con lo que sucedió en el principio con los Israelitas que con mano poderosa fueron tomados desde la esclavitud, teniendo como libertador a Moisés. Así mismo, ha sucedido con sus hijos en los últimos días, pues hemos sido libertados del pecado y de la muerte por el Gran libertador el ungido Yeshua.

 

 

 

Somos hijos del Altísimo y por ende pueblo suyo, gracias a la promesa que el Soberano le dio a su siervo Abraham, Pues en su simiente la cual es el Mesías Yeshua, serán benditas todas las naciones de la tierra.

 

 

 

El pueblo que en estos tiempos de gracia bajo el nuevo pacto, se ha tomado para si el Soberano, es uno que pertenece a todos los pueblos y naciones de la tierra. Esto no quiere decir que Israel a sido desechado, sino que ahora los Judíos mismos dependen para salvación, de la Fe en el Mesías Yeshua, cualquiera pues entonces que le rechace será cortado de su pueblo. En definitiva Gentiles y Judíos son el Israel de Elohim.

 

 

 

El Soberano YHWH, quiere para si un pueblo y acción santa, que no tenga otros dioses ajenos delante de el, que no crea falsas doctrinas, que HUYA DE LA GRAN RAMERA, que demuestre con las buenas obras que son las luz del mundo, y que cumplan por amor a su libertador y Señor, el gran mandamiento, que consiste en amar con todo el SER al Altísimo.

 

 

 

Todos aquellos que cumplan por la fe, y hagan estas cosas serán parte del pueblo del altísimo, que nos es relatado en la profecía del libro de revelaciones, pues YHWH será nuestro Elohim, por los siglos de los siglos y para siempre.

 

 

 

“Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Elohim con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Elohim mismo estará con ellos como su Elohim. Enjugará Elohim toda lágrima de los ojos de ellos;  y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron. Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas. Y me dijo: Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida. El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Elohim, y él será mi hijo. Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda” (Apocalipsis 21:3-8)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  

Yeshua es el Señor

YESHUA ADON Y MASHIAJ


Uno de los fundamentos primordiales de la fe nazarena es proclamar que Yesh�a es el Se�or. Hasta este punto, la inmensa mayor�a de creyentes comparte la ense�anza mesi�nica y la proclamaci�n de Yesh�a como el Se�or. Pero hay algo muy sutil y claro a la misma vez que la inmensa mayor�a de creyentes deja pasar por su ingenuidad y desconocimiento b�blico, la gran mayor�a por lo tanto son mal ense�ados y mal instruidos con respecto de esta gran verdad de nuestra fe. Proclamar a Yesh�a como Se�or nuestro es algo que muchos repiten y repiten sin cesar, desconociendo en gran manera el trasfondo hebraico de esta declaraci�n fundamental de nuestra fe.
 
El siguiente comentario est� basado en la ense�anza directa del Mes�as Yesh�a, por lo que ninguno de sus disc�pulos o emisarios pudo haber ense�ado algo distinto a lo que su Maestro le ense��. As� que, si usted lee los escritos de Shaul (Pablo), Kefas (Pedro) u otro disc�pulo del Mes�as debe entender que su ense�anza no podr�a contradecir a la de su Maestro que le ense��, la ense�anza del Mes�as Yesh�a est� sustentada en el Tanaj (Antiguo Testamento, cristianamente hablando) y la ense�anza de sus disc�pulos y emisarios est� respaldada en la ense�anza directa que �l les transmiti�. Por lo tanto, lo que ense�� Shaul, Kefas y dem�s emisarios que nos son preservadas en sus escritos no contradice lo ense�ado por Yesh�a, si usted no comprende alg�n punto de la ense�anza mesi�nica no ser� por la "aparente" contradicci�n que usted encuentre, si no por la falta de informaci�n b�blica que usted desconozca.

El Mes�as revel�ndose como Ad�n.
 
"�Qu� pens�is del Mes�as? �De qui�n es hijo? Le dijeron: De David. El les dijo: �Pues c�mo David en el Esp�ritu le llama Se�or, diciendo:
Dijo el Se�or a mi Se�or: Si�ntate a mi derecha, Hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies? Pues si David le llama Se�or, �c�mo es su hijo?" (Mt 22:42­45)

 
El contexto de este pasaje tiene que ver con los debates rab�nicos entre Yesh�a y sus contempor�neos de las distintas l�neas de pensamiento jud�o de la �poca. Primero fueron un sector de los saduceos quienes cuestionaron a Yesh�a sobre la resurrecci�n, cuando Yesh�a les respondi� b�blicamente le toc� el turno a un grupo de fariseos que se junt� para cuestionarle en otro punto de la Tora (Ley), todos ustedes lo saben, sobre el gran mandamiento de la Ley. Yesh�a les respondi� satisfactoriamente a los fariseos, ahora era el turno de Yesh�a de cuestionar, que a la vez es una ense�anza mesi�nica importante, porque amigos m�os, Yesh�a estaba hablando sobre el mismo.
 
Vemos como Yesh�a pregunta �de qui�n es Hijo el Mes�as? quiero que usted note que Yesh�a no les dice que est�n mal, porque es una exigencia prof�tica que el Mes�as de Israel sea "hijo" de David, es decir, descendiente biol�gico del rey David, el linaje de Yesh�a es de la realeza de Israel porque desciende de la Casa Real de su padre David. Vemos como el mensajero celestial confirma la expectativa prof�tica de la fe hebrea cuando dijo:
 
"Y ahora, concebir�s en tu vientre, y dar�s a luz un hijo, y llamar�s su nombre Yahosh�a. Este ser� grande, y ser� llamado Hijo del Alt�simo; y YHWH Di­os le dar� el trono de David su padre; y reinar� sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendr� fin" (Lc 1:31­33)
 
Confirmamos entonces que Yesh�a no les dijo que estaban errados en decir que el Mes�as es hijo de David, sin embargo, la siguiente pregunta que no supieron responder los rabinos (fariseos) fue la siguiente: "Pues si David le llama Se�or, �c�mo es su hijo?" Para comprender la clase de pregunta, que a su vez es revelaci�n y ense�anza directa del Maestro Santo debemos de entender y tener presente la cita que Yesh�a estaba dando para fundamentar su ense�anza. �Cu�l fue la cita? Precisamente
una porci�n del Tanaj (A.T) donde escribi� el rey David, lo que Yesh�a cit� como argumento fue lo siguiente:

"YHWH dijo a mi Se�or: Si�ntate a mi diestra, Hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies" (Sal 110:1)
 
Antes de continuar, quiero recordarle, porque seguro que ustedes saben muy bien que, algo que ha sido inspirado por la Ruaj HaKodesh (Esp�ritu Santo o Inspiraci�n Divina) es completamente Verdad ya que viene de YHWH, el Di­os Padre, as� que, Yesh�a nos recuerda esto cuando les dijo a los fariseos: "El les dijo: �Pues c�mo David en el Esp�ritu (Santo) le llama Se�or, diciendo..." de modo que llamar �Se�or� al Mes�as es algo que viene de la verdad, viene de la inspiraci�n divina. Ya s� que muchos de ustedes dir�n: y qu� con eso! ya sabemos que Yesh�a es el Se�or. Solo puedo decirle por ahora que no se desespere y siga leyendo atentamente lo que estoy compartiendo con usted.
 
Sin duda que la inmensa mayor�a de creyentes del Cristo cristiano no tiene ning�n problema en comprender lo que voy diciendo hasta ahora. Mucha tinta se ha gastado por parte de los te�logos cristianos (reconocidos y autoproclamados) por intentar explicar este episodio b�blico. Digo que mucha tinta se ha derramado, pero vanamente, porque la inmensa mayor�a de seguidores del Cristo cristiano han sido privados por Roma y tambi�n por ellos mismos debido al prejuicio, orgullo propio y la ignorancia del contexto hebraico de este pasaje. Cuando el Mes�as Yesh�a est� preguntando por qu� el rey David le llama "Se�or" al Mes�as, el est� dejando evidencia b�blica que apunta a una realidad mesi�nica que usted amigo m�o no debe ignorar. Una cosa es evidente seg�n el salmo 110:1, hay dos Se�ores, la mayor parte de traductores han vertido con may�sculas en las dos ocasiones que aparece la palabra "Se�or" en este verso, tanto del Tanaj (A.T) como en los Escritos Apost�licos (N.T.), pero ahora quiero compartir con ustedes lo siguiente que ha sido ignorado por los creyentes sinceros y temerosos de Di­os, y lo que ha sido omitido por los te�logos (reconocidos y autoproclamados) que ven, pero no aceptan esta realidad b�blica.

Del griego al hebreo.
 
En los Escritos Apost�licos el salmo 110:1 citado de los labios del Maestro es vertido al griego de la siguiente manera:
 
" ÎµÎ¹Ï€ÎµÎ½ (Dijo) κυÏιος (Se�or) τω (a el) κυÏιω (Se�or) �ος (de m�)"
 
El problema que presenta la traducci�n griega al hablar de dos "κυÏιος"`, 'Kurios' o Se�or, es que podr�amos pasar desapercibido el mensaje real de la ense�anza del Mes�as, tal omisi�n es lo que ha hecho que los te�logos cristianos inventaran la trinidad o tri­unidad y el resto de sus variantes, ya que para ellos este pasaje significa que "el Se�or del antiguo testamento" le dijo "al Se�or del nuevo testamento" que se sentara a su diestra siendo el mismo �Se�or� (Kurios) pero manifestado como Padre e Hijo, como puede usted observar, no habr�a mucha diferencia en reconocer la 'identidad' de ambos se�ores. Sin embargo, si usted va al c�dice hebreo masoreta de este texto est� problema es resuelto, as� es vertido el salmo 110:1:
 
"neum (dijo) Adonai (el Se�or) l'Adoni (a mi Se�or)"
 
En el hebreo es claro, el primer "Se�or" es Adonai, t�tulo de YHWH, por eso, el primer "Se�or" es el Di­os Padre, fue Adonai, YHWH o Di­os Padre, qui�n le dice al �Se�or� de David a qui�n llama �Mi Se�or� que se siente a su diestra, pero he aqu� el detalle, "Se�or" en hebreo es "Ad�n", este t�tulo tambi�n es atribuido a YHWH y en la inmensa mayor�a de los casos con la variante hebrea Adonai, que es traducido por la mayor�a de traductores cristianos como "mi Se�or, Se�or m�o" o "El Se�or". Pero sucede que hay otra expresi�n hebrea que tambi�n significa "mi Se�or, Se�or m�o" o "Se�or" se trata de Adon�, esta deriva precisamente del hebreo Ad�n que tambi�n significa "Se�or".
 
Para cualquier estudiante sincero del hebreo b�blico puede comprobar que Adonai es usado para referirse a YHWH mientras que Adon� lo es para agentes celestiales (�ngeles) y agentes humanos. Vemos pues que efectivamente hay dos expresiones de Se�or�o, Adonai y Ad�n. En el salmo 110:1 que el Mes�as cit� dando ense�anza, el expres� bien claro que el "Esp�ritu Santo" llam�: Ad�n (Se�or) al Mes�as por medio de David, de manera que Yesh�a qui�n es el Mes�as e hijo de David, es ese Ad�n (Se�or) del cual habl� David mismo prof�ticamente, pero Yesh�a no es Adonai (YHWH). Los que se aferran al griego, interpretan que el primer Kurios (Se�or) es el m�ximo Se�or quien le dijo al Kurios (Se�or) de David
identific�ndolo tambi�n como �m�ximo Se�or� en la persona del Hijo, recordemos que la trinidad o tri­unidad y sus variantes clasifica al Padre, Hijo y Esp�ritu Santo como tres entidades o personas diferentes que son reveladas en �un solo Dios�, lo que en otras palabras entendibles es �un Dios trino� o �un Dios� compuesto de tres personas consubstancialmente co­iguales y co­existentes. �Qu� sucede con todo esto? Al final de cuentas Yesh�a es �el Se�or�, pues efectivamente Yesh�a es el Se�or, pero debe usted identificar �Por qu� y para qu� fue puesto como Ad�n �Se�or� a la diestra de Adonai (El Se�or absoluto). Usted tiene que comprender que fue el Di­os Padre qui�n declaro que el Se�or (Ad�n) del rey David, que es el Mes�as, se sentar�a a la diestra de la Majestad.

Hebraicidad de la revelaci�n.
 
Cuando Kefas (Pedro) en su predicaci�n en la fiesta de las Semanas (Shavuot) se levant� junto con los otros emisarios y comenz� a dar testimonio de Yesh�a, note usted que Kefas (Pedro) comenz� a dar testimonio del Mes�as solo despu�s de que fue lleno del Esp�ritu Santo (Ruaj haKodesh) y en un punto de su predicaci�n cit� (al igual que su Maestro) el salmo de David (110), esto es lo que est� documentado:
 
�David no subi� al cielo, y sin embargo declar�: "�l Se�or dijo a mi Se�or: Si�ntate a mi derecha, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies.� (Hch 3:34)

Kefas, disc�pulo y pilar de la congregaci�n nazarena del siglo I e.C. para ense�ar y fundamentar el se�or�o y mesianidad de Yesh�a cit� el texto mesi�nico por excelencia, porque ustedes recuerdan como los fariseos conoc�an ese texto en referencia al Mes�as aunque no lo comprend�a completamente. �Va conmigo hasta aqu�? Lo que a continuaci�n compartir� con usted puede ser fundamental para usted y no me sorprender�a si su coraz�n fuera conmovido por algo, aun que usted no lo acepte pero que sin duda le ser� evidente. La respuesta de la pregunta del Mes�as a los fariseos, Kefas nos la dar� en este episodio. Kefas ya cit� el salmo de David, ya sabemos que fue Adonai (El Se�or absoluto), es decir, el Di­os Padre qui�n declar� que el Ad�n de David se sentara a su diestra. Kefas dijo estas palabras:
 
�Por tanto, s�palo bien todo Israel (y tu tambi�n amigo m�o) que a este Yesh�a, a quien ustedes colgaron en el madero, Di­os lo ha hecho Ad�n y Mashiaj.� (Hch 2:36)
 
Tenga presente esto, Kefas dice que Di­os hizo Se�or a Yesh�a �Cu�l Di­os? Pues el Di­os Padre, YHWH, en el salmo aparece Adonai (Se�or absoluto) y es el Se�or Abosuto que en hebreo es Adonai quien hizo Ad�n (Se�or) a Yesh�a.
 
Ad�n (Se�or) es un t�tulo de soberan�a que aplica a Di­os y tambi�n a aquellos quienes �l le ha dado autoridad y dominio, sin embargo Adonai es usado mayormente para expresar la Soberan�a absoluta de YHWH nuestro Di­os Verdadero y Padre Celestia, lo que dice y ense�a Kefas por medio de la Inspiraci�n Divina o Esp�ritu Santo es que YHWH ha puesto a Yesh�a como Ad�n, como Soberano � Se�or de todos en el cielo y en la tierra (excepto a Aqu�l que le sujet� todas las cosas y lo sent� a Su diestra) como podemos ver, Yesh�a es el Ad�n (Se�or) que �EL SE�OR ABSOLUTO� (Adonai) ha puesto para todos por sobre todos nosotros. Kefas dijo: �Di­os lo ha hecho Se�or� es decir, el Se�or del cual habla el rey David en su salmo, tambi�n es Se�or nuestro pos disposici�n de YHWH �y Mes�as� el Padre Bueno Ungi� a Yesh�a y al ungirlo lo ha puesto como Ad�n, que quiere decir: Se�or, por eso Shaul (Pablo) en una de sus cartas lleg� a afirmar:

�Nadie puede decir: "Yesh�a es el Ad�n" sino por el Esp�ritu Santo.� (1 Cor 12:3b)

�Qu� dijo Shaul? �Que Yesh�a es Adonai (el Se�or absoluto)? Claro que no! Jam�s piense usted eso, porque David, y Kefas en su discurso en Pentecost�s por medio del Esp�ritu Santo dieron testimonio de que fue Adonai el que hizo Ad�n (es decir, Se�or) a Yesh�a y lo sent� a su diestra, de manera que es claro que Yesh�a es el Ad�n (Se�or) puesto por Adonai (el Se�or Abosoluto) a qui�n Ungi� para cumplir su misi�n como siervo sufriente y expiar el pecado de su pueblo. Es muy claro cuando usted mira la Hebraicidad b�blica, intente comprenderlo de esta manera: Yesh�a no es �el Se�or� del Antiguo Testamento, Yesh�a es �el Se�or� puesto por �el Se�or� del Antiguo Testamento. Saber y sobretodo, comprender esta revelaci�n mesi�nica es tan poderosa para entender el resto de la ense�anza de Yesh�a mismo y de sus emisarios que, cuando es entendida en su contexto natural causa algo en el interior del creyente �sincero� que lo capacita para entenderlo y �aceptarlo� tal como aquellos jud�os que escucharon hablar a Kefas y abrieron su coraz�n para entender esto, pues est� documentado que al escuchar esa declaraci�n de Kefas sucedi� que:
 
�Habiendo ellos escuchado estas cosas, se conmovieron en su coraz�n� (Hch 2:37)
 
Al grado que se arrepintieron y se hicieron bautizar continuaron en comuni�n con la ense�anza de los emisarios, amigo m�o, t� que has le�do esto, te pido en el amor que le tienes al Mes�as Yesh�a a que lo profundices m�s y compruebes la textualidad hebraica y si lo que yo he compartido contigo hoy, soporta el testimonio b�blico ruego al Padre Bueno que conmueva tu coraz�n para aceptarlo como aquellos de los cuales se arrepintieron y vivieron en la doctrina de los emisarios de Yesh�a, Rey y Mes�as de Israel.

Conclusi�n.

Entonces, es clara la ense�anza directa del Mes�as y apost�lica, Yesh�a es el Ad�n puesto por Adonai para sentarse a su diestra, para ejecutar su redenci�n ya que lo ha Ungido poni�ndolo en expiaci�n de nuestros pecados, este mismo Yesh�a asumir� su funci�n de Ad�n (Soberano, Se�or) sobre todos cuando nos sea regresado y veamos el verdadero Poder y la completa Autoridad que le ha sido dado por Aqu�l quien lo declar� Ad�n y Mes�as. Le invito a que no se quede en la traducci�n griega y consulte la Hebraicidad del pasaje. Shalom.
Que el Elohim de Avraham, Isaac y Jacob te guarde y te bendiga hasta que sobreabunde.

Yeshua en el judaismo

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YESHUA EN EL JUDAÍSMO

 Yeshua dijo: Escudriñad las Escrituras porque a vosotros os parece que en ella teneis la vida eterna y ella son las que dan testimonio de mi.

 Nuestro interés es que los lectores conozcan nuestro punto de vista según el cual  este hombre, al que distorsiona por igual el mito cristiano y el mito judío, no fue en realidad ni el Cristo que  la Iglesia proclama, ni el apóstata ni el descarriado de la tradición popular judía.

 Casi todos abordan los Evangelios con ideas preconcebidas. Los cristianos los leen a la luz de su fe. Los judíos con la carga de viejas suspicacias. Los agnósticos podrán sentirse escandalizados, y los especialistas profesionales del Nuevo Testamento, con los anteojos de su oficio.

 Según los antecedentes familiares, el nombre del padre era José, y el  de la madre María. El lugar y la fecha exacta del nacimiento no son bien conocidos. Su domicilio era Nazaret, de Galilea. El estado civil no se menciona. Su profesión era carpintero, predicador itinerante y curador de enfermedades.

 El certificado de defunción podría completarse en esta forma: lugar de defunción: Jerusalén. Fecha de defunción: bajo la gobernación del procurador romano Poncio Pilato, entre los años  26 y 36 de la era cristiana. Causa del fallecimiento: colgamiento en un madero por orden del procurador romano. Lugar del entierro: Jerusalén.

 Su profesión secular no es segura. Según la tradición era carpintero, pero puede ser cualquier otro tipo de artesano. Según su nombre arameo, Yeshua, fue un sabio o erudito.

  El Nuevo Testamento establece claramente que durante su ministerio, Yeshua no practicó ninguna profesión secular, sino que se dedicó exclusivamente a actividades religiosas, como exorcista, curador y maestro. Además, se menciona la profunda impresión que Yeshua  causaba entre sus contemporáneos,  su control sobre demonios y enfermedades, y el poder magnético de sus prédicas.

 No siempre resulta fácil trazar una línea divisoria entre exorcismo y curación en los Evangelios;  quizás se podría hacer la diferenciación  por el tratamiento aplicado a los pacientes. Las curaciones físicas necesitan un cierto rito, sea que fuera  rudimentario o complejo, como por ejemplo la imposición de manos.

  Desde el principio, los Evangelios retratan a Yeshua como un predicador popular, y transmiten varios tipos de enseñanzas atribuidas a él. Contrariamente a la práctica de los esenios que guardaban sus enseñanzas sólo para los iniciados, Yeshua dirigió sus prédicas en  Galilea  a todos los que  tenían oídos para oír, o más bien a todos los judíos con oídos para oír, pues jamás  proyectó una misión sistemática entre gentiles. Pero, incluso en el seno de los judíos, prefirió a los incultos, a los pobres, a los pecadores  y a los marginados de la sociedad.  A todos ellos, llamó al arrepentimiento y les dijo a todos, que el advenimiento del Reino de Dios al mundo era inminente. Su mensaje ético se dirigió a todos y a cada uno, así como también sus parábolas en forma de enseñanza homilía,  usual entre los predicadores rabínicos de la época. 

  Aunque haya adoptado un estilo personal de enseñanza, su doctrina no era una novedad en sí misma. No rechazaba ni contradecía a creencia básica alguna del judaísmo. Quizás no estaba de acuerdo con algunas exigencias litúrgicas o ceremoniales de los fariseos, pero nunca las rechazó completamente. La polémica nace de las quejas de los fariseos contra los discípulos de Yeshua, que no respetaba parte de las ceremonias litúrgicas.    

  Curador y predicador itinerante, Yeshua aparece retratado por los Sinópticos como una persona que nunca resultó ser indiferente a sus contemporáneos. Sus reacciones no siempre fueron favorables al criterio reinante, al “status quo”, pero,  por otra parte, tampoco eran hostiles. Los Sinópticos demuestran que la popularidad de Yeshua en Judea y en Jerusalén era mucho menor  que en su propia región.

  Era inevitable que Yeshua, como maestro religioso excepcional y polémico- haya encontrado crítica y hostilidad, y al mismo tiempo, respeto y cariño. Es interesante notar que, la primera oposición, vino de los más próximos a él, de sus familiares y de sus conciudadanos en Nazaret.

  El conflicto entre Yeshua y los representantes de la autoridad en los terrenos doctrinales y político-religiosos, es difícilmente detectable, porque la identidad de sus adversarios es a menudo imprecisa y las fuentes son contradictorias. Fariseos, saduceos, escribas y jueces se entremezclan.  De todos modos, los fariseos eran menos adversos, aunque el Nuevo Testamento los presente como enemigos.  En lo que se refiere a las creencias básicas, el único choque serio de que hablan los Evangelios  entre Yeshua y las autoridades establecidas, es su oposición a los saduceos quienes negaban la resurrección de los muertos.

  Sin embargo, no podemos decir que Yeshua fuera un fariseo, aunque haya estado más cerca de ellos que de los otros grupos.  Muchas costumbres primordiales de los fariseos han sido secundarias  para Yeshua, que las consideró   así frente a las obligaciones morales.

  Yeshua comía con los pecadores y no condenaba  a los que se sentaban al lado de  la mesa sin haberse lavado las manos,  o a los que trabajaron en sábado.  Los jueces, que lo acusaron de blasfemia por su promesa de perdonar los  pecados y  que sugirieron que su poder exorcizador procedía del demonio, no tenían por qué ser necesariamente fariseos. Cuando el sumo sacerdote saduceo lo acusó de blasfemo durante el interrogatorio, tampoco tuvo razón, pues las palabras de Yeshua no podían ser  consideradas como  blasfemia respecto a ninguna ley judía, ni bíblica ni postbíblica.  Además, aunque pudiera alegarse que él hubiera afirmado ser el Mesías o el Hijo de Dios, tampoco es blasfemia, ni pecado que merecía la pena capital.

  La curación de Yeshua ha sido muy bien caracterizada por las palabras de Stefan Zweig: "Curación del espíritu, para curar también el cuerpo". Con esta forma de curación, Yeshua se acercó al sistema más moderno de la medicina que reconoce la  relación innegable entre cuerpo y alma.

  Yeshua consideraba  la curación como una obligación moral y la practicaba siempre que fuera necesario, incluido el sábado, mientras la religión judía de aquella época la  permitía sólo en casos de peligro de muerte. De ahí surgió una  razón más por la cual algunos lo consideraron violador de la tradición referente al shabat.  Para Yeshua, la curación era una obligación humanitaria, más importante  que la observancia rígida de las leyes; admitamos que tenía razón..

  En principio, no encontramos ninguna brecha entre Yeshua y los fariseos. El pueblo se congregaba y seguía al rabino fariseo por sus palabras muy atractivas,  y él no insistía en  la observancia minuciosa de todas las leyes ceremoniales. Era un rabino cuyas enseñanzas  eran más fáciles, y más ligera su carga. Lo seguían multitudes provenientes de las pequeñas ciudades y aldeas circundantes que pertenecían a la clase menos culta, los "am haaretz", pescadores y campesinos simples, y quizás  funcionarios, obreros, jornaleros, y también desocupados.

  También había mujeres, jóvenes y viejas, de inclinaciones histéricas y de corazón bondadoso, sedientas tanto de milagros como de buenas obras.

 Fuera de estos seguidores más íntimos, también lo rodeaba una multitud de Galilea, un grupo considerable por su número.

  Según las palabras de la Biblia, los términos de los Pseudepigráficos,   los Manuscritos del Mar Muerto, y asimismo  las  primeras fuentes rabínicas, el Mesías será el futuro salvador o redentor. Sin duda alguna,  hay que considerar las diferencias entre la esperanza mesiánica general del judaísmo palestino, y las peculiares especulaciones mesiánicas características de ciertas minorías ilustradas y/o esotéricas de la época. El significado de la palabra “MESÍAS” en el cristianismo primitivo y luego a través de su desarrollo, ha sido diferente del concepto judío contemporáneo.

  ¿Cuál era la esperanza mesiánica de Israel en el periodo intertestamental? Los Salmos de Salomón, las 18 Bendiciones recitadas diariamente  y los textos del Mar Muerto confirman que esperaban a un Rey del linaje de David que triunfara sobre los gentiles, salvara y restaurara a Israel. Sin embargo, no se le consideraba como un simple rey guerrero, sino  una persona por cuyo intermedio se estableciera la justicia de Dios en la Tierra. Una persona que combinará el genio militar con la rectitud y la santidad.

  Había conceptos antiguos sobre un Mesías sacerdotal y un Mesías profético separados y, en algunos casos,  una figura mesiánica que abarcase todas estas funciones.

 Desde los finales del siglo primero a.e.c., hubo también mucha especulación mesiánica sobre el Mesías oculto y revelado. Según esta teoría, el Mesías debería permanecer desconocido y oculto en la Tierra, hasta que madurase el plan divino. Sin embargo,  en el pensamiento judío la preexistencia celestial del Mesías no afecta su carácter humano.

  En la literatura rabínica, hay  especulaciones esporádicas relacionadas con un Mesías que debía morir en el campo de batalla escatológico.  Incluso se habla sobre dos Mesías, uno descendiente de José, y otro, descendiente de David.

 Todos los estudiosos, incluso eruditos cristianos, admiten que Yeshua nunca afirmó directa o espontáneamente que él fuese el Mesías. La afirmación tradicional se basa sólo en pruebas circunstanciales.  Según los Sinópticos, nadie acusó a Jesús de pretensiones mesiánicas antes de la Pasión. Su papel sería, según este contexto, un rey autoproclamado, rey de los judíos, como lo tituló Pilato. Este mismo  título en la Cruz demuestra que fue ejecutado como Rey de los Judíos.  El conflicto con respecto a la mesiandad de Yeshua sólo se produjo en Jerusalén, y después de la Pasión. No hay antecedentes polémicos tampoco en los Evangelios Sinópticos.

  Cuando el portavoz de los discípulos, Pedro, declaró su mesiandad, Yeshua le prohibió proclamarlo en público.  Durante el diálogo frente a los miembros del Sanedrín en la casa del Sumo Sacerdote, como  en la audiencia legal frente a Pilato, Yeshua nunca dijo que él fuera el Mesías, sino sólo  confirmó lo que sus contrincantes le adjudicaron.   La gran mayoría de los especialistas en el Nuevo Testamento, incluyendo muchos no cristianos, defienden la teoría de que Yeshua tuvo una conciencia mesiánica, pero, por diferir de la idea popular, prefirió no abordar la cuestión, no entrar en polémica.         

 La creencia en la Resurrección de Yeshua se convirtió en tema de creciente importancia sólo en la época post-sinóptica, y en especial post-marcosiana, de la evolución doctrinal. Este proceso resulta aun más asombroso si tenemos en cuenta que la idea de la resurrección de la carne no jugaba un papel significativo en las prédicas de Yeshua, y sus discípulos tampoco esperaban que él resucitase. El pueblo contemporáneo tampoco esperaba a un Mesías resucitado. Lo que históricamente parece ser comprobado es, que eran las mujeres creyentes que fueron a honrar a Yeshua por última vez. Para su consternación, no encontraron su cuerpo,  sino solamente una tumba vacía.

Yeshua el Judio

Yeshua el judio

 

Muchos cristianos ignoran que Jesús es oriundo del pueblo judío, y, por este hecho, tiene un pasado en común  con los judíos. A Jesús se le cuenta, generalmente, entre las filas  de los cristianos. Incluso, también entre los judíos, es considerado  como cristiano. Sólo en los  últimos tiempos consideran, tanto cristianos como judíos, que Jesús tenía sus raíces en el judaísmo. Jesús fue judío, pero su importancia -por lo menos para los cristianos- trasciende este hecho.

Jesús - judío, desde su nacimiento y en su educación

 El Nuevo Testamento describe a Jesús como judío - nacido en una familia judía,  educado según  las leyes judías siguiendo las instrucciones de la Torá. (Gálatas 4.4). Las narraciones  de su infancia lo describen como a un  niño judío, nacido en  Belén,  lugar de nacimiento y residencia del Rey David. Los padres de Jesús están descritos como judíos piadosos, que observaban y entregaban las prescripciones de la religión judía al niño. Con la circuncisión fue incorporado Jesús en el Pacto de Abraham y con eso, a la comunidad del  pueblo  judío. Las narraciones acerca de Jesús, al cumplir 12 años,  podrían ser una alusión al festejo de su Bar Mitzva en el Templo. (Lucas 2.41). Con este acto, asumió Jesús el deber de vivir según la Ley de Israel, observarla y cumplirla según la voluntad  de Dios. (Mateo 5.17).

 Jesús participó en la celebración de las fiestas:

 Sábado (Shabat)

Consagración del nuevo mes (Rosh Jodesh)

Las Fiestas de Peregrinación (Pascua, Pentecostés, Cabañas - 

Pesaj, Shavuot, Sucot)

Año Nuevo - Rosh Hashana

Día del Perdón - Yom Kipur

 

La comunidad judía celebraba,  ya en esa época, las memorias del ciclo de  vida del  individuo  y de la pareja,  como también la liturgia del entierro y el mantenimiento del recuerdo de los fallecidos.

 Todas estas fiestas fueron incorporadas más tarde en la liturgia cristiana, eventualmente con ciertos cambios en su significado. Todas las fiestas se celebraban en la sinagoga y también en el hogar.

 

Acerca de los conceptos de la "Ley", Jesús tenía conocimientos amplios de la tradición bíblica y postbíblica. Los muchachos judíos aprendían a leer y a escribir en la escuela, utilizando los textos bíblicos del Antiguo Testamento. Las escuelas y las sinagogas estaban estrechamente vinculadas. Al mismo tiempo, los alumnos  aprendían  a  rezar y recibían, además, instrucción acerca de la historia de Israel y de las interpretaciones de la Ley.

 El bautismo de Jesús.

 Cambió la vida de Jesús cuando se encontró con Juan  Bautista. No conocemos bien la vida de Juan Bautista. De las descripciones históricas de la época, sabemos que era nazireo y asceta, y vivía apartado  de los hombres en desiertos y cuevas. Fue, o por lo menos llevaba una vida semejante a  los esenios, quienes evitaban el contacto con la humanidad y se mantenían con  provisiones reducidas. Comía sólo frutas silvestres y  practicaba frecuentes abluciones. Consideraba importante llamar a los hombres para el arrepentimiento, ya que anunciaba que  estaba por llegar la Redención, la que  tocaría sólo a los arrepentidos. También insistía en  la pureza corporal, por lo tanto exigía sumergirse en el Jordán o en otro río, ritual que más tarde se transformó en parte del bautismo. La Redención debía significar la realización del Reino de Dios; esta  expresión es típicamente hebrea y se refiere a la Era Mesiánica en la literatura judía de aquella época.

 Según los Evangelios Canónicos, Jesús tomó el bautismo por voluntad propia. Y el bautismo equivalía a un nuevo nacimiento, que absolvía a los hombres  de sus pecados anteriores. Según Josefo Flavio, Juan exigía la confesión previa de los pecados a los que iban a ser  bautizados.

 No hay razón para suponer que Juan Bautista hubiese decidido predicar una fe nueva, o que hubiera enseñado a los judíos el alejamiento  de la Torá. El buscaba una sola cosa: la conversión.

 El bautismo de Jesús en presencia de Juan Bautista fue un punto clave en su vida.

 Dotado de una clarividente lucidez y versado en la literatura profética y en los Salmos, como también en la literatura apocalíptica, se presentó Jesús  ante Juan, el precursor del Mesías  (el nuevo Elías)  que predicaba con vehemencia la Redención y el Advenimiento del Reino de Dios. Pero si el Reino de Dios estaba cerca, el Mesías debería estar ya en el mundo. Por eso Jesús afirmó ser el Mesías esperado.

 Su nombre, Yoshué -"él que salvará" en hebreo– pudiera ser considerado por Jesús como una señal del carácter mesiánico de su misión en la Tierra. (Mateo 1.21).

 Tal vez ya en estas circunstancias recitaba Jesús por  primera vez el Padrenuestro, que es una oración judía antigua, muy querida y muchas veces pronunciada en la liturgia judía, en memoria de los fallecidos, conocida como el "Kadish", la oración que se pronuncia en el período del luto. Millones de judíos y cristianos creen que esta súplica les abre  la puerta hacia el Padre Celestial. La oración, genuinamente judía, ha cobrado a través de Jesús validez humana universal.  

 Jesús - un Maestro de Israel

 Como adulto, Jesús  estaba involucrado en la vida sinagogal y ante el público actuaba como maestro; en consecuencia, lo llamaron "Rabí". La enseñanza de Jesús  se basaba en la fe y religión judías como exige la Torá. El respeto de la voluntad de Dios, anunciada en la Torá,  tuvo vigencia, también para Jesús, como obligación sagrada. (Mateo 5. 17-19). Del mismo modo como la  Escuela del bien conocido maestro fariseo Hilel, también Jesús estuvo en contra de aquellos maestros  quienes -como la Escuela de Shamai- implantaron, por medio de sus explicaciones rígidas de la Torá, una carga casi insoportable al pueblo.

 El Sermón de la Montaña de Jesús (Mateo 5-7) refleja el modo de enseñanza de los maestros más antiguos del Talmud. Las bienaventuranzas tienen sus paralelos en el Antiguo Testamento y en los Escritos rabínicos. Las parábolas de Jesús se asemejan, en muchos aspectos, a la tradición religiosa rabínica, en la cual los conocimientos y las exigencias religiosos y éticos  son transmitidos con un ejemplo - en hebreo, "mashal". Así es que Jesús no se opuso a los fariseos en su modo de enseñanza. También los investigadores judíos lo consideran como a un judío adicto a la Torá y la Enseñanza oral. 

 Podemos  pensar en Jesús como en un judío de su época: con franjas en las cuatro  puntas de su vestimenta, y, durante las oraciones de todos los días hábiles, con sus filacterias puestas.  Con motivo de las Fiestas de Peregrinación -Pesaj, Shavuot, Sucot- hacía peregrinaciones a Jerusalén, como lo exige la prescripción bíblica.  Celebraba con sus discípulos la Cena de Pascua y  observaba las prescripciones alimenticias.

 Cuando curaba a un  leproso, le exigía que presentase los sacrificios prescritos y se presentara ante el Sacerdote, para que éste confirmara su pureza. Él  consideraba su mandato, ante todo, como una tarea para con el pueblo judío, sin excluir a los demás.  

 No es posible deducir del Nuevo Testamento que Jesús quien, según la tradición bíblica, iba a la sinagoga los sábados (Lucas 4.26),  desdeñara las prescripciones de la observancia del Shabat. Según el Tercer Libro de Moisés, la Torá quiere proteger y resguardar la vida de los seres humanos. Si la santificación del Shabat pertenece a sus mandamientos primordiales, entonces - según las ideas de Jesús- el Shabat  debe estar al servicio del hombre  y no al contrario. También el Talmud considera la preservación de la vida humana antes que  todas las prohibiciones del Shabat, y no al revés. Pero la curación de los enfermos fuera de peligro de muerte, realizada  los sábados, puso a Jesús en confrontación con algunos  de sus correligionarios piadosos  -algunos de los fariseos-, quienes consideraban las prescripciones prohibitivas  del Shabat en forma más rígida que los demás.   

 Por medio de sus prédicas y sus curaciones, Jesús hizo visible  la manifestación del amor de Dios, Quien se revela por Su misericordia  y compasión para con los seres humanos y Él,  junto con Su asistencia, ofrece  Su perdón y Su protección. Para  Jesús, la voluntad de Dios proclamada en la Biblia era como un espejo en el cual, el hombre debe reconocerse a sí mismo.

 La incapacidad del ser humano de vivir en conformidad con la voluntad de Dios, le ofrece la compasión y la misericordia de Dios, Quien está dispuesto a perdonar, siempre y cuando el ser humano se disponga a pedir perdón y apartarse del camino incorrecto.    

 Como consecuencia de esto, fue prácticamente inevitable que Jesús despertara la crítica y el rechazo entre algunos de sus contemporáneos, como así también los sentimientos de amor y respeto. Jesús no dejó de ser una figura pública y, por lo tanto, observada y controvertida. 

 El conflicto entre Jesús y los representantes de la autoridad en el terreno de la doctrina y la práctica religiosas  es difícilmente detectable,  pues la identidad de sus adversarios  es a menudo imprecisa, porque las fuentes son contradictorias. Fariseos, saduceos, escribas y  jueces se entremezclan. De todos modos, no fueron los fariseos los mayores adversarios, aunque en algunos textos el Nuevo Testamento los presenta como enemigos.

 No podemos decir que Jesús fuera fariseo, pues muchas costumbres que parecían primordiales para los fariseos, aparecen como de menor importancia  a los ojos de Jesús frente a las obligaciones morales. Lo que sí sabemos es que estaba más cerca de este grupo que de otros. 

 


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